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Nuestra Misión
Dice nuestro fundador, el P. Luis Butera: “Quien ha conocido a Dios no puede callar” y eso sucede en la vida de algunos de los jóvenes que han hecho una experiencia fuerte de Dios durante su tiempo de misión con los Misioneros Servidores de la Palabra, su amor por seguir e imitar a Cristo no conoce límites ni temores para dar una respuesta más radical y generosa, pues son capaces de dejarlo todo; casa, familia y bienes para consagrar toda su vida a Dios.
Es por eso que al término de su año de misión solicitan ser admitidos en el postulantado.
Ésta etapa de formación consiste, como lo dice la Congregación Religiosa para los Institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica en Renovationis Causamnos 42-43, en que los postulantes deben adquirir: un mínimo de madurez humana y cristiana, un conocimiento básico de cultura general, sus superiores juzgarán si tiene la capacidad de abrazar la vida religiosa viviendo en comunidad. Además los postulantes se van preparando, en un espíritu de oración y acompañamiento espiritual, para poder ingresar al noviciado.
El tiempo de postulantado es de 1 año para quienes ya tienen preparatoria o equivalente y 2 años para aquellos que aún no la han cursado. El lugar donde viven quienes se postulan a vivir la vida religiosa con el carisma y espiritualidad de los Misioneros Servidores de la Palabra es en la “Residencia San Pablo” que se ubica en la Calle diligencias # 5664, Col. San Pedro Mártir, Del. Tlalpan en el Distrito Federal, Ciudad de México.
El maestro de Postulantes es el P. Federico Guevara msp. Quienes tienen la inquietud de ingresar a la vida religiosa con los Misioneros Servidores de la Palabra, son entrevistados periódicamente durante el tiempo de la experiencia de misión, para poder hacer un buen discernimiento y caminar con mayor seguridad en su proceso de entrega de su vida al Señor.
Los jóvenes que han escuchado la voz de Jesús que les dice: “síganme y yo los haré pescadores de hombres”(Mt. 4, 18-22) responden con valentía y confianza. Esta valentía y confianza han ido creciendo durante el tiempo de misión, pues ahí donde el Señor les prepara para dar ese sí definitivo al Señor.
Si escuchas a Jesús que te llama no pongas resistencia pues él jamás te defraudará.
Actualizado (Viernes, 19 de Marzo de 2010 00:49)






